domingo, 22 de diciembre de 2013

De ser Faith no More pasaron a ser Coldplay

 Lo tenían todo. Un vocalista afinado y sexy, mucha onda, y  músicos de impecable ejecución. Perfectamente pudieron ser la gran banda de la década del 00 y continuar los legados de Faith no More o de Rage Against the Machine. Ser los Nirvana de la nueva era. Pero se les perdió el rumbo.
Cuando el agro metal se apoderó de la escena, Incubus ofrecía una frescura distinta. Eran californianos y traían una mezcla musical arrasadora. Las guitarras saturadas y disonantes de Mike Eizinger, los slaps de Alex Katunich (primer bajista), los colchones rítmicos de José Pasillas eran la base perfecta para que el joven Brandon Boyd luciera toda su calidad vocal generando el respeto incluso de los roqueros más rudos.
Esto quedó demostrado en el buen álbum S.C.I.E.N.C.E. de 1997. Momento por cierto en el que el mundo musical necesitaba un recambio luego que el grunge estuviera cediendo espacio y el post grunge nunca encendiera demasiado.

No sólo eso. Venían sostenidos por toda una ola nueva de jóvenes rockeros deseosos de apoderarse de quienes quedaron huérfanos de Cobain y compañía. Korn, Limp Bizkit, Sugar Ray, Coal Chamber, entre otros, formaron parte de esa movida que recogía los postulados de Faint no More.
De pronto, todo pareció tomar un inesperado giro. Brandon, de gritar fuerte y alto pasó a cantar baladas. Las guitarras, de crujir rudo pasaron a tocar acordes desnudos. Dj Kilmore de hacer rítmicos scracht pasó a tocar unas lentas y simples melodías de teclado y los slaps… ya no hubo más slaps. De hecho, tras grabar Morning View, Alex Katunich es reemplazado por Ben Kenney. Reemplazado por “diferencias musicales”, por cierto. Probablemente Katunich vio hacia dónde iba la banda y no le gustó. Quién sabe…

¿No me cree aún? compare en You tube el álbum S.C.I.E.N.C.E. o incluso el Make Your Self con el If Not Now, When? de 2010. Son dos bandas absolutamente distintas.

Es probable que la respuesta sean varias: El mercado, el cambio de público, el ego de la banda o asegurar el futuro. No podemos saberlo. Lo cierto es que Incubus pasó de ser una banda rocker a una agrupación de músicos melosos gustosos del aplauso fácil. De ser Faith no More pasaron a ser Colplay (con respeto a Coldplay, ellos siempre han seguido su línea).

Hace un par de días Incubus tocó en Chile por tercera vez. Aplausos y besos para Brandon caían desde la gradería. De rock, siendo generoso, muy poco. 

lunes, 14 de octubre de 2013

Bendito Black Sabbath

Han pasado algunos días desde que Ozzy y la alineación (casi) original de Black Sabbath pasaran por nuestras tierras y aún sigo pensando en aquello.
"Son los papis, son los papis" decía un agitado fanático a mi lado esa noche. Probablemente ese pensamiento, de que son los "padres del metal", era compartido por casi todas las 50 mil personas que esa noche llegaron al Monumental.
Es por eso, que fue inevitable preguntarme ¿por qué Sabbath tiene esa etiqueta de "padres"? ¿qué hicieron?
Mientras buscaba la explicación al verlos tocar, la guitarra de Tony Iommy amenazó varias veces con derrumbar el estadio, aquellos riffs parecían sacados del mismísimo infierno.
Y claro, una respuesta simple puede ser: "lo hicieron antes que todos", o sea, sólo ser el primero les da la categoría. Puede ser, pero sería muy simplón.
Aquella noche de metal me convencí de que Black Sabbath en su momento fue tremendamente original. En sus inicios, los riffs eran como los de Led Zeppelin  pero con  otro color, con otra tonalidad. Una ola oscura acompañada de riffs, cambios de tempo y cortes Zepelianos terminaron por abrir otra vertiente de rock duro. Extrapolaron el hard rock y abrieron el metal. Sabbath miró a los Zeppelin, los imitó e hizo una reinvención. Riffs duros, pero no bailables, sino que infernales. Y vaya que sabe Iommy de aquello.
Aunque es probable que ambos se hayan mirado en paralelo con disimulo y respeto.
Y así es como se crean los géneros de rock. Tomas algo de acá, otras cosas de otro lado y lo metes en la liquadora. El grunge tomó riffs punks, acordes folk y melodías pop e hizo un género. Sin duda, a eso súmele el estilo propio ligado a la pinta: en los Sabbath la vestimenta negra y las cruces y obtiene el género completo.
Además, desde su homónimo disco debut (1970) hasta 13 (2013) han sido consecuentes con variaciones musicales y sonoras más o menos en línea. Tremendo esfuerzo, si se toma en cuenta los constantes movimientos de músicos que tuvo Sabbath desde el despido de Ozzy en 1979.
De esta forma, no queda duda que los creadores de Paranoid tienen el respeto que se merecen por haber contribuido buena parte a la historia del rock.


jueves, 2 de mayo de 2013

Adiós Jeff





La noticia sobre la muerte de Jeff Hanneman entristece. Entristece porque más allá de las providenciales circunstancias en las que el destino te topa con la picadura de una araña que te deriva en necrosis para luego terminar con fallas hepáticas, Jeff fue uno de los buenos en el género. Supo mezclar dos cosas que lo llevaron al umbral del metal: riffs demoníacos con dosis de pop.
Espero no me quemen los metaleros más ortodoxos. Ahora explico mi teoría.

Los riffs de Reing in Blood o Angel of Death o War Ensemble tienen esa sonoridad tan oscura que te sientes habitando en el mismísimo infierno pero a la vez te suenan agradables al oído. A eso me refiero con “dosis de pop”. O sea dentro de la disonancia que usaba en sus escalas eran resueltas de manera común. No era ese metal inaudible que puedes encontrar en tierras europeas y que juegan a ser extremos en dureza o en pose. Era terrible, pero a la vez hermoso.

Angel of Death es parte del legado dejado en este mundo (y quizá en el otro) por el rubio guitarrista. Canción que creó luego de leer sobre Josef Mengele, médico nazi que experimentó con detenidos en Auschwitz y que fue bautizado como el ángel de la muerte. La canción es una patada en la cara a todas las bandas metal del planeta que creen tocar rápido. Pero no sólo por la velocidad que es ejecutada, sino por el contenido histórico de la misma.

Anterior a la partida de Hanneman, Slayer tuvo que enfrentar la salida (nueva salida) de Dave Lombardo, su batería insigne y original, por motivos contractuales y económicos, lo que deja a la banda ahora sólo con dos miembros de la época inicial.
Imagino a Slayer este 2 de octubre en Chile (de no cancelar la fecha) haciendo un concierto dedicado en la memoria de su guitarra fundador. Descansa en paz Jeff.

lunes, 8 de abril de 2013

Sobre el lineup y el tratamiento de la prensa a Lollapalooza 2013



Es cierto, si no vas a un concierto o festival no tienes cara para opinar. Pero también es cierto que puedo dar mis humildes ideas sobre el lineup y sobre la cobertura que recibió el mega festival Lollapalooza.
Probablemente quien lea dira: “dijo el picado”, pero creo tener algunos shows en el cuerpo como para decir que no estoy picado por no haber ido a esta versión del festival dado principalmente a que ninguna banda me pareció realmente excitante.
Leí en reiterados medios que Pearl Jam era la cabeza de cartel del show en general lo cual me produjo tirria, basicamente porque la tibieza de su último show en el estadio Monumental me llevó a creer que PJ nunca más produciría expectación en nadie. Quiero argumentar sobre esto. El show del 2011 me pareció el mejor ejemplo de un show predecible y lánguido. Las típicas frases populistas en español, los covers de siempre y el “esperado” cierre de Yellow ledbetter son hace varios años lo mismo de siempre. Totalmente fuera de foco si pensamos que el grunge (imagino que la banda aún sigue siéndolo) tiene sus cimientos en el punk rock y la naturalidad y espontaneidad que este género ofrece. No me imagino ni a Nirvana ni a Alice in Chains (con Layne obvio) haciendo un show estudiado y prefabricado.
En aquel entonces recuerdo haber dicho no volver a pagar por ver a los oriundos de Seattle.
En ese sentido, el cabeza de cartel me parecía mal configurado. Tanto por los medios como por la productora, motivo por el cual no me tincó ser público de este festival.
Por otro lado, no puedo esconder mi rabia por lo poco que mencionaron a A Perfect Circle banda que sin lugar a dudas era novedosa, no sólo por su primera venida a Chile, sino también por su originalidad e innovación en la historia del rock. Claro Lollapalooza no es Maquinaria y no me cabe duda que si A Perfect Circle hubiese sido parte del lineup de Maquinaria habrían sido, si no cabeza de cartel, muy cercano a aquello. En TVN por ejemplo la presentadora de noticias dominical dice: “para hoy, entre los más esperado están los shows de Black Keys y Franz Ferdinand”… me recogí del suelo y apagué la tele luego de oír eso sabiendo que APC tocaba ese mismo día.
Era que no, los números del festival fueron azules y la gente salió conforme, incluso trascendió en la prensa escrita que  para el próximo año el show será de tres días. Obvio ya que demostrado está que el chileno paga –y harto- por ver música en vivo.  
No despotrico contra los mega festivales, ya que siempre será potente para quienes amamos la música en vivo tener este tipo de shows en este rincón del mundo, sólo creo que la configuración del lineup pudo ser mejor (con los mismos artistas) y el tratamiento de la prensa para con algunas bandas debió estar a la altura.

jueves, 7 de febrero de 2013

¿De qué va la escena musical chilena?




Cuesta definir el movimiento musical chileno actual como un todo. Probablemente eso pase en todos los países. No me cabe duda que Inglaterra es más que los Artic Monkeys o que en Argentina se cuecen otras habas distintas a Soda Stereo. Pero al menos en ambos casos la identidad se conoce rápido.
No me trago (y nunca lo he hecho la verdad, ni cuando sacaron discos grandiosos como Fome o Unplugged MTV) que Los Tres sea todo (o lo mejor) de lo que se trata el rock chileno, pese a que probablemente sean los más cercanos, más basado por su gran capacidad musical que les permite tocar lo que se les pase por la cabeza.
Tampoco creo que Los Prisioneros cumplan con el título de mejor representante musical de estas tierras. Pese a que creo fueron grandiosos, ellos responden a un contexto muy particular de Chile. Pudieron haber musicalizado sus letras con rap e igual la gente los habría esuchado y respetado.

Menos aún, que la actualidad esté basada en Los Bunkers (que tienen todo mi respeto) o la hermosa Fran Valenzuela (que tiene todo mi respeto y admiración) o Chinoy (que tiene algo de mi respeto). Y mi argumento es simple: Santiago tiene una escena under demasiado grande. Lugares como el Bar Uno o casi entera la comuna de San Bernardo son ejemplos de lo que digo.
Como músico de cantina, me he topado con infinidad de bandas de todo estilo. Algunas me han dejado indiferente, otras en cambio, me han dejado pegado sus melodías por semanas.
Incluso si me apreta un poco, le puedo decir que ni los Hielo Negro representan la escena actual. Claro si me quiere apretar más y preguntarme de qué va la escena musical chilena creo no tener la respuesta tan clara. Sé que Concepción y Valparaíso han aportado mucho a tener algún tipo de identidad. Así lo nuestro debiese sonar acústico y punk a la vez. Por otro lado, sin duda la gran Violeta Parra puso la primera piedra y contribuyó a una edificación inconclusa. Además creo que Santiago ha hecho todo lo contrario a Conce y Valpo. Ha contribuido a perder y confundir el camino. Esta aseveración la baso principalmente en el masivo apoyo que hay a:
1.- Bandas tributos

2.- Los mismos músicos de siempre
Del punto 1 qué puedo decir conservando el respeto que me caracteriza. Jamás he podido entender el arte como un medio encapsulado en donde se te restringen las ideas por respeto a alguien que las tuvo antes que tú. Es algo parecido al argumento ad verecundiam, o sea lo respetamos sólo porque lo dijo una autoridad en la materia (Slash, Keith Richards y Richie Sambora sin duda son autoridades en la materia, mas no creo en tocar lo suyo como si fuera mío). Pero al menos tengo fe en que este fenómeno esté por finalizar (quizá 10 años más) ya que las grandes bandas cada vez se interesan más por el cono sur de América, entonces en lugar de ir a ver al tributo, mejor vas a ver al original.
El punto 2 es simple. Cada festival musical grande como el Día de la Música o algo organizado por la SCD lleva entre sus filas a Denise Malebrán, Quique Neira, Chancho en Piedra etc. Dejando poco espacio para las nuevas generaciones.
En la escena santiaguina  algo se está cociendo. Quizá a fuego demasiado lento, pero algo se coce.