domingo, 24 de mayo de 2015

Obrigado, Rival Sons

Un viaje a otra época. Así fue el show que Rival Sons presentó el pasado 25 de abril en el Monster of Rock de Sao Paulo, Brasil. No exagero. Los estadounidenses, que ya cuentan con cuatro discos en el cuerpo, abrieron con Electric man, con un Jay Buchanan inspiradísimo. “Brasil, somos Rival Sons. Estamos aquí para tocar rock and roll”, introdujo el líder de la banda para iniciar su fiesta.

La calidad vocal de Buchanan se mostró al más alto nivel. Su garganta es un torbellino sonoro que a ratos tiende a asemejarse a la voz de Janis Joplin. En el escenario se mostró poseído, tirándose al suelo y haciendo sus líneas vocales desde ahí. Una especie de Jim Morrison en 2015.


“Obrigado”, decía con tono pausado cada vez que terminaba una canción. El público reía de su pronunciación y de que, al parecer, era la única palabra en portugués que tenía bajo la manga.

Las elaboradas líneas de guitarra de Scott Holiday, los potentes bajos y coros de Dave Beste y la destreza en la batería de Mike Miley resultan el acompañamiento ideal para que Buchanan deje su condición de humano y se vuelva un ser supraterrenal del rock and roll. Calidad y dureza. Asemejándose  perfecto a los dioses del rock de los setenta y ochenta.
No obstante, los integrantes de la agrupación detrás del vocal se mostraron bastante estáticos, más preocupados de sus instrumentos que del show. De esta forma, Buchanan parecía en una fiesta de éxtasis y alcohol, mientras que los demás en un cumpleaños quinceañero (de los antiguos, no los de ahora, claro).

Los cambios de ritmo de Play de Fool descolocaron y desfiguraron a todo aquel que no conocía a la banda y que esa tarde iba a ver a Ozzy o a Judas Priest. Unas tres canciones bastaron para que cayera una ovación paulista para la agrupación formada en 2009.

Como golpe de KO, cerca del final comenzaron los acordes de Open my Eyes, hit que suena en algunas radios locales y que les ha dado cierto reconocimiento en el medio. Pese a que la guitarra de Holiday estaba demasiado fuerte y opacaba a los otros instrumentos, el riff de aquel tema suena a clásico. Parece haber sido concebido en otro estado. El cierre con Keep on Swinging dejó claro que la banda es lo mejor que ha salido en los últimos años y que mantiene vivo el eje del género por estos tiempos.

Obrigado, Rival Sons.

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